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Castilla y León también está gritando libertad

Dice Francisco Igea que Madrid grita libertad. Es extraño que quienes no escucharon los gritos de Palencia el día de la investidura escuchen los de Madrid. En realidad no es tan extraño porque están acostumbrados: la propuesta de que Mario Simón fuera Alcalde de Palencia también fue tomada fuera. Dos años después de los extraños acuerdos entre Ciudadanos y PP Castilla y León, tenemos un Alcalde en Palencia que no quiso serlo.

Y mientras Palencia muere a marchas forzadas, Castilla y León sigue su estela con mejor o peor suerte y los políticos de Ciudadanos están preocupados por el futuro de su organización política que es peor que el de Palencia y Castilla y León juntas. ¿Los gritos de los sitios donde gobiernan no pueden oírlos?

En todo el artículo del señor Igea en ElConfidencial no aparece una sola mención al mal resultado electoral de Ciudadanos, el objetivo fundamental de la convocatoria electoral de Ayuso en Madrid. Han desaparecido de la Asamblea y el PP gobernará con el respaldo de Vox, más con su estilo que con su apoyo.

Sin embargo, lanza una sutil invitación al PP para construir un acuerdo nacional para alcanzar “la irrenunciable obligación de sacar a Sánchez de la Moncloa”, sin hablar de los puestos de las listas, que como todo el mundo sabe no es de interés para quienes vienen de UpyD, están en Ciudadanos y van al PP como ha sido el caso de Toni Cantó. El tiempo nos dirá qué pasa con el Vicepresidente de la Junta de Castilla y León, pero la experiencia me dice que un problema fundamental en política es la composición de la candidatura y obviar un conflicto no soluciona el problema.
Se dedica el señor Igea a despotricar contra el Gobierno de España y a decir que viva la libertad, le ha faltado decir cerveza, que es lo que funciona en Madrid. Tal vez cree que de esa manera se va repetir el resultado en 2023 en Castilla y León y, de paso, cruza los dedos para que Mañueco no reproduzca la artimaña que tan bien ha funcionado en Madrid eliminando de la ecuación del poder al partido naranja.
En el artículo cita los derechos humanos, pero no pasa nada si tiene que tragárselos caso que sea necesaria la ultraderecha en la ecuación. Después de todo, ya lo hizo el Alcalde de Palencia cuando desde el partido nacional dijeron que no iban a firmar nada con la extrema derecha. Aquí se firmó. En Burgos no lo hicieron y terminó gobernando el partido socialista que fue la fuerza más votada, también en Palencia lo fue, pero gobernó la tercera fuerza con 3 concejales.
Se les ha olvidado ya a PP y a Ciudadanos esa regeneración de la democracia que pregonaban cuando decían que tenía que gobernar la fuerza más votada, se les olvidaba completar la frase: cuando seamos nosotros. Tal vez el objetivo era solo evitar que Izquierda Unida pudiera gobernar en algunos municipios.

A algunos, tal vez por la tradición de la que venimos, siempre nos pareció bien el gobierno de coalición, pese a que dificulta tomar decisiones y cambia la forma en que se ejerce el poder, sirve para que los cantos de sirena del poder no te seduzcan y te inviten a hacer lo contrario de lo que prometiste en campaña electoral. Y aquí si podría ponerme de acuerdo en criticar las medidas políticas que uno de los partidos del Gobierno de Coalición en España no quiere tomar.

Sería un error que el PSOE en el Gobierno de Coalición se enrocara y buscara posiciones más próximas al PP, dejando el acuerdo firmado con Unidas Podemos como papel mojado. Aunque no sería una sorpresa para la ciudadanía, acostumbrada a que no se cumpla lo que se promete y seducida por la apatía de las traiciones. Tal vez sería bueno recordar que si sientes desafecto por la política otros la van a hacer por ti y probablemente contra ti.

He leído a un polítologo, Juan José Domínguez, que el 70% de las personas en desempleo no fueron a votar en Madrid el martes 4 de mayo, tal vez sea que no sentían siquiera la libertad para acercarse a las urnas a expresar qué partido defendía más sus intereses. Porque Madrid gritará libertad, pero cada uno la grita a su manera, incluso hay quienes no pueden o no quieren gritar libertad porque no la tienen o no pueden ejercerla por tener otras preocupaciones mayores.

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