IUCyL exige medidas urgentes para evitar el aumento de las agresiones sexuales.

04/08/2017

El aumento de un 30,5% de los delitos sexuales cometidos en Castilla y León durante el primer semestre del año 2017 señalan que el machismos en nuestra sociedad lejos de disminuir avanza; la realidad de esta violencia contra las mujeres aún es mayor que lo que la estadística refleja, los datos son sobre denuncias presentadas y existen muchas más mujeres agredidas que no han presentado denuncia bien por miedo al agresor o por no verse señaladas por su entorno “si lo cuentas no te va a creer nadie”.

Aún así, este incremento en el número de denuncias indica que cada vez hay más mujeres valientes que se atreven a denunciar las agresiones que sufren, mujeres a las que tenemos que apoyar y proteger.

Estos meses hemos asistido a un despliegue informativo sobre el Pacto de Estado contra las Violencias Machistas, pacto que generó en el movimiento feminista ilusión y expectación; años de lucha en las calles y en las instituciones parecían dan a entender que por fin se acometería desde el Gobierno y el Parlamento un ejercicio de necesaria responsabilidad ante la gravísima vulneración de los derechos humanos que es la violencia machista.

El pacto de estado ha fotografiado la realidad: no existe ni, suficiente compromiso, ni voluntad para afrontar la emergencia social que supone las violencias hacia las mujeres.

Restringir la violencia al ámbito de la pareja/ex pareja denota un interés de no querer afrontar propuestas que tienen que ser estructurales e integrales para combatir el machismo.
El aumento de delitos sexuales no es casualidad, es causalidad, una causalidad vinculada a estructuras de desigualdad, de ideología patriarcal y de comportamientos y actitudes normalizados por la sociedad.

Junto con las cifras hay que acompañar un análisis del trasfondo, mostrar cual son las causas y las claves para detectar y prevenir los abusos. “Los celos, el control, el falso mito del amor romántico, los roles asignados a los hombres y las mujeres, el concepto de inferioridad de las mujeres y de la pertenencia a”, son el caldo de cultivo donde se desarrollan y producen agresiones sexuales hacia las mujeres.

Solo hay un camino y es situar la igualdad en el corazón de todas las políticas públicas. Y para ello es necesario un presupuesto adecuado: para formar a todas las personas implicadas en la prevención, detección y protección de las víctimas; para dotar de recursos suficientes a las políticas y programas contra las violencias machistas: trata, prostitución, agresiones sexuales dentro o fuera de una relación afectiva, acoso laboral, acoso sexual, etc. Y es imprescindible además reformar la legislación existente y que se ha revelado insuficiente para proteger adecuadamente a las mujeres víctimas de violencia de género y a sus hijas e hijos.

No podemos conformarnos con lamentarnos por las terribles cifras de delitos de agresión sexual, feminicidios, órdenes de protección, órdenes de alejamiento, etc... Hay que tomar medidas y cuanto antes.



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