La previsible espantada representada a última hora como en las malas mojigangas por los caciques de Caja Ávila y Caja Segovia, rechazando su incorporación en la Banca Cívica, es el enésimo agravio que los presidentes de esas Cajas le hacen a la Junta de Castilla y León.
El coordinador de Izquierda Unida de Castilla y León, José María González, ha manifestado esta mañana que “tanto el presidente Juan Vicente Herrera como el consejero de Economía, Tomás Villanueva han vuelto a sufrir la humillación de verse desmentidos por dos presidentes de entidades públicas que ya les habían burlado al rechazar su inclusión en la fusión con Caja Duero y Caja España”. Añadió González que “los culpables del menoscabo que sufren las instituciones de Castilla y León no son otros que el PP y el PSOE, obedientes a las instrucciones recibidas desde Génova y Ferraz en favor de un proceso de bancarización de las Cajas de Ahorros, lo que se traduce en una actitud pusilánime y hasta servil para con los presidentes de las Cajas de esta Comunidad. Unos presidentes que son los principales responsables de la grave situación por la que atraviesan las cajas, con sus políticas crediticias al sector de la construcción, con la corrupción innegable de estas prácticas y la nefasta gestión del ahorro de los castellanos y leoneses”.
Sobre este punto, José María González recordó que “en Izquierda Unida hemos defendido siempre una fusión de las cajas que reciben el ahorro de los castellanos y leoneses para crear una sola entidad capaz de hacer frente con eficacia a la dura situación creada por la burbuja inmobiliaria y financiar proyectos empresariales en el conjunto de la Comunidad. En lugar de ello, se ha permitido que unos señores elegidos a dedo se comporten como los viejos caciques locales y campen por sus respetos, vigilando sólo sus intereses personales, y encima se les premia reformando la Ley de Cajas para que mantengan sus taifas particulares hasta cumplir los setenta años de edad”.
“Detrás de esta comedia bufa, recordó González, está el propósito de esos señores provincianos de fusionar las cajas de Ávila y Segovia con Caja Madrid, lo que ha sido su maquinación desde un principio. El desaire que el gobierno autónomo ha recibido, al contrario que su homólogo de la Xunta gallega, que ha sabido imponer a las cajas de Galicia la voluntad del Ejecutivo, se debe a que en Castilla y León, tanto PP como PSOE han interiorizado la crítica que estos caciques y sus voceros hacen contra la intervención de la clase política en las Cajas. ¿Para que sirven las leyes del legislativo de Castilla y León?. ¿No es hora de poner a esos señores en su sitio?”.

















